Los superdotados: Un colectivo olvidado

Superdotados

“Los niños superdotados son el fruto más hermoso del árbol de la humanidad, a la vez son los que corren más grande peligro, pues cuelgan de sus ramas más frágiles y con frecuencia se rompen”. (Carl Jung). 

Este artículo pretende acercarse al colectivo de las Altas Capacidades Intelectuales o Superdotación Intelectual, con la finalidad de mostrar que son un segmento de la población escolar que requiere atención y ayuda, y en el cual, se suscriben a las necesidades educativas especiales.

¿Por qué es importante su conocimiento?

La percepción que la sociedad tiene de los superdotados intelectuales, suele ser, salvo excepciones, inexistente y deformada.

Sobre esta población o colectivo existe  gran cantidad de creencias equivocadas. Partiendo por la denominación de “superdotados” con el prefijo “super”, que  ha distorsionado aún más lo que se piensa de estas personas, como si se tratara de una rareza casi que de otro mundo.

Pero la realidad es muy distinta. En cualquier colegio con una cantidad importante de alumnos, hay  entre sus estudiantes de primero básico a cuarto de enseñanza media al menos 10 superdotados. Dato que suele no considerarse por los propios docentes ni por sus administrativos, como tampoco a nivel ministerial, de cara a recoger sus necesidades diferenciadoras.

Su conocimiento implica apostar por la implementación y gestión de recursos específicos para esta población, ya que debido a sus características es un derecho atender y apoyar sus particularidades, comenzando por reconocerlos como alumnos/as con necesidades educativas especiales (NEE).

Lo anterior, desde la  praxis psicoeducativa propiamente tal. De lo contrario, se cae en la negligencia de marginarlos, al desatender a un colectivo que por sus características se exponen al acoso escolar. Entonces, ocurre lo que suele verse en ellos/ellas: rindiendo muy por debajo de sus posibilidades, con fracaso escolar, y posteriormente, con fracaso laboral.

Situación que dista de lo que pueden ofrecer, si sus necesidades no son cubiertas a tiempo. Pues bien, lo preponderante en ellos es lograr lo que toda persona normal necesita: ser sujetos sanos y equilibrados, capaces de responder a las necesidades de la ciudadanía, por básicas que éstas sean.

Y son los superdotados, desde su enorme potencialidad de sus recursos emocionales e intelectuales, quienes mejor pueden mostrarnos una mirada nueva, un impulso y energía diferente, y soluciones creativas. La realidad social, en cambio, omite sus dones, y ellos suelen pasar desapercibidos.

El resultado: diamantes en bruto que no reconocidos, o como ocurre mayormente, diamantes que no llegan a ser lo que realmente son. Los que llegan, y no se pierden en el camino, logran brillar por su propia luz. Grandes escritores, ingenieros, artistas, psicólogos, pero también, padres ejemplares y ciudadanos llenos de vocación, son todos ellos superdotados/as.

Y sí, la etiqueta es molesta, y no ayuda a la concepción humana fundamental de que todos somos iguales en derechos.

Pero sí ayuda su denominación para el trabajo de detección y atención a sus necesidades propias como colectivo singular. Y si bien, toda persona presenta sus necesidades singulares, la de los superdotados, es doble, dado que son un segmento poblacional fuera de la norma. Lógicamente, la anormalidad es motivo suficiente para poner los ojos en ellos.  

Por su parte, es probable que la antigua denominación para este segmento poblacional agrave aún más la concepción que se tiene de ellos/ellas, cuestión que en la actualidad reciben la denominación de alumnos/as con Altas Capacidades Intelectuales (ACI) para su identificación. Un término, sin duda, más acogedor y humano. No obstante, en este artículo se conserva su nomenclatura de origen, solamente por un fin práctico de escritura.

¿Qué remarcar?

Que los superdotados sean los mejores estudiantes, es tan cierto como el fracaso escolar que evidencian, ya que en ellos, por paradójico que parezca, se dan ambas realidades. Esta diferencia de rendimiento, dado su gran potencial, implica acercarse a sus características y necesidades.

A su vez, el compromiso en ellos/ellas se explicaría no sólo desde las neurociencias, sino también desde la psicología y la educación formal.

El cubrimiento de sus necesidades socio-afectivas, intelectuales y curriculares para su desarrollo óptimo y equilibrado, se comprende desde el marco de las Necesidades Educativas Especiales (NEE).

Pero por lo general, estos aspectos suelen ser incomprendidos y pasados por alto, asociando sus requerimientos a la creencia errada de que los superdotados no necesitan ayuda.

Nada más alejado de la realidad, situación que los perjudica, desencadenando dolor e incomprensión en estas personas. Además sus diferencias justificadas desde las neurociencias, evidencia que poseen cerebros neuroanatómica y funcionalmente diferentes del resto de la población.  

Son ellos quienes desde sus rasgos “neuroatípicos”, pueden aportar con mayor impacto positivo a la sociedad global, sea en el ámbito profesional, social o personal. Al mismo tiempo, ocurre que muchas veces las expectativas depositadas en ellos/ellas, representan una amenaza a los intereses de la mayoría de la población, como suele ocurrir en el ámbito estudiantil o profesional.

Aspectos teóricos e instrumentales:

Los especialistas en esta materia concuerdan, a grandes rasgos, que la superdotación intelectual consiste en tener unas capacidades intelectuales muy superiores a la media de la población, que constituye la normalidad. Cuantitativamente, la mayoría de la población tiene un cociente intelectual alrededor de 100, mientras que los superdotados (SD) superan los 130 o 140.

Estas puntuaciones constan de un respaldo estadístico traducido a percentiles, lo cual sitúa a la población normal alrededor del percentil 50, y a los SD en el percentil 98 y 99. Vale decir, estos últimos corresponden al 1- 2% de sujetos situados al extremo derecho de la campana de Gauss.

No obstante, el CI (cociente intelectual) no es el único indicador a considerar para la identificación del SD. Además del CI, capacidades que no miden estos tests, tales como la creatividad y rasgos de personalidad, son necesarios de incluir para una identificación correcta.

Pero a su vez, realizar esta tarea no es sencillo tampoco para los especialistas en la materia, debido a la variedad teórica existente de modelos de superdotación, cuestión que hace más compleja aún la identificación.

En este sentido, y en estricto rigor, el constructo científico de cociente intelectual considera en sus sub-pruebas únicamente las habilidades lógico-matemática, verbales y viso-espaciales. Con ello, omite otras capacidades que resultan difíciles de cuantificar, tales como la habilidad  intrapersonal e interpersonal, a su vez que también las creativas.

Por otro lado, se habla bastante de las Inteligencias Múltiples de Gardner (IM), de fuerte énfasis educativo y curricular, excediendo al paradigma psicométrico de cociente intelectual para hablarnos de siete tipos de inteligencias, todas ellas independientes entre sí, al menos en grado considerable.

Este constructo teórico de las Inteligencias múltiples no está probado científicamente en la actualidad, menos aún la independencia de las inteligencias, aunque sí se ha demostrado un grado de interdependencias entre las distintas capacidades.

Esto supone situar nuevamente al factor general de inteligencia (factor g), vale decir, al cociente intelectual como medida necesaria para el análisis de la interdependencia de las distintas inteligencias. Pero ello supone regresar al paradigma antiguo, al realzar la importancia del factor general de inteligencia atribuible al CI. Y esto lo realiza con notable confiabilidad la batería de Weschler, con el WISC en los niños y WAIS en adultos.

La complejidad que resulta de la visión monolítica de la inteligencia (CI), al igual que de las Inteligencias Múltiples (IM), produce arbitrariedades no resueltas al día de hoy.  Aunque a pesar de ello,  la medida del CI sigue siendo lo más riguroso  debido a su peso científico.

En cambio, en el caso de las IM, no existen pruebas científicas ni validadas que promuevan la detección del superdotado, como sí lo hace el CI. Complejidad que, inevitablemente, explica la necesidad persistente de cuantificar las capacidades intelectuales desde una mirada “instrumental” de la inteligencia para la detección de la población superdotada.

Junto a ello, aclarar que los tests consideran básicamente los medios, pero no los fines, al ser éstos vehículos de la inteligencia.

Y es así, porque el CI no influye en los modos de utilizar ese potencial intelectual en la vida cotidiana,  ya que lo que puede llegar a realizarse bajo ciertas condiciones, dependerá del uso de ese potencial intelectual.

En efecto, tener algo no implica usarlo, ni mucho menos con éxito, al igual que tener las manos atadas no implica la ausencia de manos, sino su inutilidad intrínseca.

Esto mismo es atribuible a las capacidades intelectuales en razón de su potencialidad medida y cuantificada.Luego se entiende del éxito que ha tenido las Inteligencias Múltiples, ya que este modelo se centra en las inteligencias como proceso de aprendizaje en tanto rendimiento manifiesto,  y no para cuantificar ni medir las inteligencias, sea la musical, lingüística, interpersonal o la que fuere. Mucho menos para poner el foco en la potencialidad.   

Creencias erróneas sobre la inteligencia y superdotación intelectual:

-La inteligencia es sólo CI.

Falso. Las capacidades que mide el CI forman parte de la inteligencia, pero no son sus componentes exclusivos. Es error considerar a la inteligencia emocional como alejada de la razón, cuando en los superdotados más completos, la emoción y la razón presentan los mismos niveles de fuerza, por lo que conjuntamente se potencian.

-La superdotación es igual a resultados.

Falso. No es igual a alto rendimiento ni a éxito académico ser superdotado, sino que es potencialidad para llegar a serlo. Tener algo no significa usarlo, y menos con éxito, porque puede haber factores que lo impidan. Creer que el potencial es igual al rendimiento, implica muchas veces no investigar qué impide rendir.

-Se puede adquirir y crear superdotados.

Falso. No se puede adquirir ni crear SDs. Es posible mejorar el rendimiento para toda persona, pero ello no implica una elevación importante del potencial, sino un mejor aprovechamiento del mismo.

-Superioridad racial, de género y de clase social.   

Ni el género, la raza ni el estrato social, determinan la superdotación. Está comprobado que hay superdotados hombres y mujeres en todas las razas humanas, etnias, y en todos los estratos socioeconómicos.

-El dolor produce grandes creadores.

Es falso creer que el dolor y la soledad producen grandes creadores. Estos contextos adversos pueden, a lo más, moldear el estilo del escritor, músico, médico, abogado, etc., pero son sus capacidades principalmente (no únicamente) que dotan de excepcionalidad al escritor, músico, médico, etc.   

Tipos de superdotación:

Superdotación parcial simple (talento): Una de las capacidades intelectuales está muy elevada por encima de la media. En la mayoría de los casos, la adaptación social y el rendimiento académico son como en los sujetos normales, siempre y cuando el talento sea apreciado y cultivado. La superdotación parcial también puede coexistir con capacidades por debajo de la media.

Superdotación parcial múltiple (talento complejo): Varias capacidades intelectuales están por encima de la media, aunque no son todas, ni la mayoría. La adaptación social y el rendimiento académico dependerán, entre otras cosas, de cuáles sean las capacidades sobresalientes, normales o deficientes (puede haber de muy distintos niveles en el mismo sujeto).

Superdotación generalizada incompleta: Más de la mitad de las capacidades intelectuales están por encima de la media, pero no son todas. Como en algunos tipos de talento complejo, el CI puede ser muy alto. Puede haber también creatividad y aplicación a la tarea (los anillos de Renzulli), pero aun así, la superdotación no es completa si la sensibilidad emocional y la empatía no están muy por encima de la media. Así por ejemplo, un psicópata de altísimo CI, con gran creatividad y aplicación a la tarea para diseñar y usar armas e instrumentos de fuego, no es un superdotado completo, dada la patología. También, sin ir a extremos, cualquier superdotado con una empatía y sensibilidad emocional dentro de parámetros típicos, no es un superdotado completo.

Superdotación total o completa: Dentro de ésta hay grados y puede haber dominancias, aunque todas las capacidades están por encima de la media. Puede haber lagunas en cuanto a modos concretos de aplicar ciertas capacidades, aunque no deficiencia general en las mismas. Hay elevado CI, creatividad, aplicación a la tarea, y sensibilidad emocional y empatía muy altas o extremas. La adaptación social puede ser excelente si las especiales necesidades del sujeto son satisfechas, lo cual es raro que suceda, puesto que se trata del tipo de superdotado más difícil de detectar, no sólo por su escasez, sino también porque sus características no encajan con la idea que generalmente se tiene de la superdotación. Dependiendo de las circunstancias, su rendimiento académico puede ser máximo, medio o deficiente, incluso muy deficiente. Si no se satisfacen sus necesidades intelectuales y emocionales, está abocado al fracaso. 

Por último, comentar que la atención de sus necesidades emocionales, intelectuales y educativas, capacita al superdotado Total para el despliegue y uso de mejores recursos internos, pudiendo llegar a ser una persona más preparada, más sana y feliz. Porque es este tipo de SD el que presenta aún más distancia sobre el resto, y a su vez, el más vulnerable. Y en su contra, la desatención a sus requerimientos, hace del Superdotado Incompleto y Superdotado Total, difíciles de comprender.

A su vez, mencionar que esta población,su condición innata diferenciadora, es extrapolable a todos los planos de la vida anímica, porque principalmente, es una manera distinta de ser y estar en el mundo. Ello implica que sean todo el tiempo superdotados, y no solo para determinadas tareas formales o informales. Pues son estás mismas características de su mundo interior, lo que los/las hace vulnerables como individuos que experimentan intensamente la realidad, siendo muchas veces abrumadora.  

 

                                                                                                             Domingo, 7 de Junio de 2020 

Superdotados
Por Pablo Borja, Licenciado en Educación, pedagogo del aprendizaje. Coach del aprendizaje motivador; autodidacta. Puedes seguirme en Instagram: @pablo_aprendefeliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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