Ennio Moltedo Ghio el Poeta olvidado

Como la noche en el puerto de Valparaíso, la poesía de Ennio se oculta entre calles estrechas y olores lúgubres, añejada con el tiempo y olvidada en los anaqueles de las bibliotecas.

Ennio Moltedo Ghio pasó prácticamente toda su vida entre libros, durante sus últimos años, trabajó como director de la editorial de la Universidad de Valparaíso, mismo cargo que cumplió por cerca de 20 años en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Escondido entre sus amados libros se refugiaba el poeta, si bien en el transcurso de su vida (1931- 14 de agosto de 2012) recibió varios reconocimientos relevantes por su poesía: el Premio Alerce en 1959, Premio de la Sociedad de Escritores de Valparaíso en 1962, Premio Regional de Literatura Joaquín Edwards Bello en 1981, Premio Municipal de Literatura de Valparaíso en 1994 y el Premio Especial del Círculo de Críticos de Arte de Valparaíso en 1997.

El olvido es su aliado, un compañero fiel al que Ennio recurría habitualmente, prefería caminar por las calles desoladas del borde costero en el invierno a que brillar en el podio de los artistas consagrados, es así como su prosa se ha perdido en la noche.

“Noche,
éste del griego nyntos; del latín nocte;
y éste, a su vez, del sánscrito nakta.
En alemán se dice nacht;
en inglés, night;
en italiano, notte;
en portugués, noite;
en francés, nuit;
en catalán, nit;
en walón, nute.
En Chile la noche es eterna”
Extracto de “La Noche”, Ennio Moltedo (1999)

Pocas personas recuerdan que el gran pablo Neruda lo citaba, que entre sus pares poetas era y es reconocido, Moltedo rima con olvido y su prosa se colorea de éste, prefirió vivir alejado de los círculos literarios o del poder central de la ciudad Metropolitana, lugar que nunca visitó durante los últimos 35 años de su vida.

Ennio nos dejó su obra:

Cuidadores, Santiago, Editorial Universitaria, 1959.
Nunca, Santiago, Editorial Universitaria, 1962.
Concreto azul, Santiago, Editorial Universitaria, 1967.
Mi tiempo, Valparaíso, Ediciones Universitarias, 1980.
Playa de invierno, Valparaíso, Meridiana Editorial, 1985.
Día a día, Valparaíso, Editorial Vertiente, 1990.
Regreso al mar, Valparaíso, Ediciones Universitarias, 1994.
La noche, Viña del Mar, Ediciones Altazor, 1999.
Pero fiel a su estilo taciturno su legado se ha perdido entre la niebla porteña entre muelles, el mar y el olvido.

El muelle

El muelle de Caleta Abarca, viejo, herrumbroso, en verano se volvía invisible. Bajo el sol completo, hollado por visitantes, por rondas musicales, se volvía invisible. Cubierto de colores,
de pañuelos, de ropa amplia, decorados sus pies de plomo por gotas brillantes, altas plumas, olas diferentes, el muelle perdía su peso, cambiaba su color pardo y se volvía invisible.

Ennio Moltedo

Martes, 7 de Enero de 2020

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