BELLOTO NORTE, Quilpué-.Desde que conocí a Pedro Molina, por aquel ya muy lejano año 2008 en el Preu USM, siempre lo consideré un guerrero, más cuando me enteré que es un karateka.
Ya con 44 años, una familia a quien cuidar y con obligaciones laborales, él se hace de un valioso tiempo para ser un estudiante de “Duarte Kenpo Karate”, dojo ubicado en Quilpué, que le permitió retomar una vieja pasión y aplazada por cuestiones de la vida.
“Pedro Lee” se prometió, en aquel lugar, alcanzar el grado de cinturón negro, convertirse en un instructor, levantar su propio dojo y así compartir su experiencia con futuros estudiantes que él pretende convertir en buenos competidores, bajo las nobles enseñanzas que brinda el karate.
Más allá de memorizar bloqueos, aprender a desplazarse, adquirir técnicas ofensivas y desarrollar una memoria muscular, nuestro entrevistado destaca que lo más importante para él ha sido reecontrarse con una felicidad pasada y compartir esta arte marcial con sus hijos.
En el presente, “Pedro San” es cinturón café y tercer kyu. Aún recuerda, con humor, cuando le sacaron la mugre en su primera pelea en un torneo, tras haber sido emparejado ante un rival claramente superior, a su cinturón blanco. Sin embargo, esa dura derrota le enseñó varias lecciones y le permitió forjar un carácter y disciplina que después le permitieron obtener triunfos y lugares destacados.
—¿Cuándo empezaste en las artes marciales?
—En el karate empecé cuando tenía cómo aproximadamente doce o trece años. Ahora, estoy en una academia y practico Kenpo Karate, esa es la especialidad que desarrollo actualmente.
—Había empezado, como te dije a los doce años, y estuve practicando hasta los quince o dieciséis, pero me alejé de las artes marciales por razones de ese entonces y después retomé hace algunos años atrás, aquí en Belloto Norte.
—¿Por qué iniciaste un camino marcial?
—En el karate empecé porque cuando era niño me gustaban las películas de Bruce Lee. Después, con el tiempo, me fui interiorizando con otros artistas marciales como Jet Li o Jackie Chan.
—Así que bueno, siento que las artes marciales lo llevo en las venas y es algo que me apasiona hacer.
—¿Recuerdas esos primeros días entrenando?
—Los primeros días todo costaba. Y también fueron para mí como algo fascinante. Fue como “¡Wow!” ¡Estoy entrenando artes marciales! Fue amor a primera vista. Quedé encantado. Me metí de lleno y por eso disfruté cada momento cuando empecé.
—¿Qué cosas llamaron más tú atención cuando empezaste?
—Fue la posibilidad de participar en torneos. En las escuelas antiguamente se organizaban hartos torneos y me quise sumar.
—Además, quería sentir que estaba haciendo artes marciales, y me motivaba seguir los pasos de Bruce Lee, su forma de entrenar y querer ser “bueno” como él.
—¿El entrenamiento es muy difícil? ¿Se hace más pesado a medida que avanzas?
—Siempre son difíciles, sobre todo al principio y a todo el mundo le cuesta.
—En el Karate uno tiene que tener disciplina, fuerza mental y estar dispuesto a que el camino es largo. Hay mucha materia, hay muchas técnicas y conceptos que uno tiene que aprender y que hace el camino del Kenpo Karate largo.
—Por supuesto, a medida que pasa el tiempo y si uno es constante, se va acostumbrando, pero cuando aparece un torneo se hace más difícil entrenar porque uno tiene que aumentar el trabajo, la fuerza y el sacrificio.
—Lo mismo sucede con el ascenso de los grados. Uno debe prepararse, ya que donde es más dificultoso son en los primeros tres grados: blanco, amarillo y naranjo.
—Cuéntanos cómo consideras ser practicante de un arte marcial en tu día a día.
—No es algo sorprendente. Creo que es algo muy personal en ese sentido porque las artes marciales no son para usarla en cualquier momento e impresionar a alguien. De hecho, nacieron como defensa personal.
—Para mí, es parte de mi vida, de mi ADN, aunque yo no ande tirando patadas en la pega o en la calle jajaja. Pero, sí, uno constantemente se acuerda de eso, recuerda un torneo o subes videos en Instagram para promover el deporte que practicas.
—En mi casa entreno cuando no puedo ir al dojo. Es un compromiso que poseo conmigo. Me mentalizo y me motivo para dar lo mejor en cada entrenamiento.
—¿Qué es lo mejor que dominas y lo qué más te cuesta en el Karate?
—No tengo algo específico en donde yo crea eso. Pero, lo que no me cuesta tanto es que no pierdo la resistencia ante los golpes que me dan en los torneos. Pienso que tal vez poseo aún buenos reflejos, aunque lo mejor que yo podría dominar lo tendría que decir un sensei o un compañero de dojo.
—¡Sí te puedo decir lo que me cuesta! jajaja. Me cuesta a veces tener aguante en un combate muy intenso y estresante. O memorizar nuevas técnicas, aunque igual yo hago un gran esfuerzo por tratar de acordarme.
—¿Qué significó para ti participar en un torneo?
—Significó un compromiso con mi familia y conmigo. Significó también en demostrar todo lo aprendido y avanzado. Y empujar a mis compañeros para que se animen en participar.
El Kenpo Karate es una disciplina marcial creada por Ed Parker en EEUU durante la década de los 50, en el siglo pasado. Este sistema está enfocado en técnicas rápidas, explosivas y continuas, bajo una combinación del arte chino y japonés, pensada para peleas callejeras que no se rigen por las estrictas reglas del karate.
En su cuenta de Instagram, Pedro Molina promueve esta disciplina marcial y sus avances como karateka, con la esperanza de que algún día logre concretar sus metas en este largo camino del Kenpo Karate.
AUTOR. Elsemáforo.cl. Entrevista #134.
Domingo, 26 de Abril de 2026.
