En 1909, en París, Alberto Blest Gana (1830-1920), considerado el padre de la novela chilena, publicó “El Loco Estero”, obra que se convertiría en la última de su trayectoria literaria. El escritor destacó en su época por su propuesta contestaria y su aguda mirada crítica sobre la sociedad chilena de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX.
Este último trabajo, Blest Gana perpetuó una fotografía de la naciente nación tras la Guerra Civil (1829-1830), conflicto que conflicto que culminó con la “Batalla de Lircay”, librada a orillas del río mismo nombre, en Talca. En ella se impuso el “Bando Pelucón” (Conservadores) ante el “Bando Pipiolo” (Liberales).
El triunfo conservador dio paso a la “República Conservadora”, etapa que, historiadores y expertos, se considera estuvo fuertemente liderada desde las sombras por la mítica figura de Diego Portales, por sobre el Presidente José Joaquín Prieto.
Alberto Blest Gana, bajo el contexto social y político ya mencionado, plasmó una obra de ficción que tuvo como fantasmal protagonista a un ex capitán pipiolo: Don Julián o mejor conocido como “Loco Estero”. Él fue secuestrado y mantenido prisionero por su propia hermana, Doña Manuela, y por el amante de esta, el oficial de policía Quintarde.
Sin embargo, la mujer deseosa de apoderarse de la fortuna de su hermano, jamás imaginó que el enamorado de su sobrina, el “Ñato Díaz”, tramaría un plan para liberar al Loco Estero y así conseguir el apoyo del ex militar para solicitar la mano de la joven y hermosa Deidamia.
¿Y qué tiene que ver todo lo mencionado con José Antonio Kast? Seguramente mucho se lo preguntarán. Aunque no lo crean, más de lo que imaginan.
De haber vivido en esta época, Alberto Blest Gan probablemente habría encontrado en la figura del Partido Republicano una fuerte inspiración para retratar al autor, bajo su agudo ojo crítico, a una persona cargada por una doble moral y la incongruencia entre el discurso y acciones un inconsecuente entre sus dichos y las acciones de un político que va en contra de la moral e ideal ciudadano por parte del escritor.
Al igual que Diego Portales que emergió tras el fin de la Guerra Civil, José Antonio Kast surgió como una de las principales fuerzas de la política de la extrema derecha tras el “Estallido Social”. Aunque alcanzó su cometido recién el año pasado, su discurso anti octubrista, populismo electoral y auto considerarse como el salvador de un Chile que se caía a pedazos, según sus propias palabras, lo condujeron hasta La Moneda, bajo el apoyo de gran parte de los votantes.
Además, resulta increíble pensar que, a 196 años de la Batalla de Lircay, nuestro país aún se mantenga dividido entre dos visiones políticas tan opuestas entre sí. Una de ellas, liderada por José Antonio que se asemeja al estilo político de Diego Portales: respaldada por sectores ultra conservadores, asociado a una manera de gobernar más autoritaria (sin consensos y a través de decretos) y marcada bajo la desconfianza tanto de su sector como oposición.
A pesar de que en la novela a Don Julián lo declararon como un loco, José Antonio Kast ha protagonizado en poco tiempo una serie de locuras que han generado un descontento nacional, reflejado en resultados negativos en diversas encuestas y en una creciente preocupación por parte de la ciudadanía sobre el futuro del país.
Seguramente, Alberto Blest Gana no habría pensado en un título tan obvio como “El Loco Kast”. Tal vez habría recurrido a algo más sutil y “metafórico” para retratar a un personaje que difícilmente brillaría en su obra como un gran héroe, como el Ñato Díaz, sino más bien como un antagonista: alguien marcado por la ambición de poder, la mentira y una doble moral que terminaría decepcionando a quienes confiaron en él.
AUTOR. Elsemáforo.cl.
Sábado, 15 de Mayo de 2026.
Te podría interesar también:
