Los pecados capitales de Dragon Ball Súper

Dragon Ball Super
Realmente no importa si no te sabes la cantidad de episodios, siempre será recordado el capítulo 5 por lo horrible de la animación.
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Con el capítulo 131 se cierra el arco del “Torneo de Poder” y toda una saga que arrancó muy mal, que muchos llegamos a odiar, pero en el cierre Dragon Ball Súper logró recuperar la esencia.

Para empezar, sí, yo fui uno de los tantos (no haters) que se quejaba en cada canal en youtube, de la mala animación, música, trama, power up sin sentido, etc., que nos brindaba la obra de Akira Toriyama.

He sido, como muchos, uno de los millones de consumidores de productos, ya sean juguetes que he roto o de videos juegos y otras tonteras, de esta fabulosa franquicia, y por esa razón, sentía que tenía todo el derecho al decir, que los primeros 30 capítulos fueron una mierda.

¿Cuáles fueron los pecados capitales de Dragon Ball Súper? Pues te los resumo de la siguiente manera.

Gokú, cada vez más idiota.

Al final de la saga de Dragon Ball Z se podía apreciar un Gokú más maduro, menos estúpido, que argumentaba bien ciertos detalles en las peleas.

Sin embargo, a los “creativos” de esta serie no se les ocurrió nada mejor, para enganchar al público infantil, que lo mejor sería hacer un Gokú imbécil.

Creo que todos sentimos vergüenza ajena, cuando Gokú no entendía el significado de un beso, algo que Vegeta evidenció.

O las innumerables veces en que Gokú perdía una pelea por exceso de confianza, ya que en Dragon Ball Z, nuestro héroe, no lo era tanto, pero para crear una debilidad se la impusieron.

A todo esto, se suma que Gokú sólo deseaba pelear por pelear, sin importar que la vida de sus amigos y del universo corriera peligro, de hecho eso llegó a caer mal, dado que  la evolución de este personaje, en cuanto madurez, se perdió.

Un Dragon Ball japonizado, aunque no sé si se escribe así.

Cuando arrancó la historia del niño con la cola de mono, en Dragon Ball, se nos presentaba el relato de un curioso personaje, orientado a la cultura china.

Si eres un seguidor, al igual que yo, hay muchos guiños a la milenaria cultura china en diversos personajes, algo que llamaba la atención.

Después, cuando la serie se volvió modo pelea, en Dragon Ball Z, el escenario cambió, ya que los personajes (entre ellos Gohan), prácticamente parecían más occidentales, al situarlos en situaciones que puedes ver en series gringas.

Entonces, la serie que siempre va cambiando su orientación, en esta saga, se tornó japonesa.  A mí, me fastidió ya que ver a Vegeta preparando sushi lo encontré ridículo.

Dragon Ball si bien es japonés, golpeó en el mundo dado a que no se identificaba con una clase social ni mucho menos cultural, ya que era un universo en que todos los humanos convivían, sin importar si eran chinos, gringos o africanos, animales, robots, demonios, hadas, etc.

Ya tenemos suficiente con la cursilería de Naruto al igual que otros animes, que son bien chovinistas y en el anime, se ve bien nerds, cuando endiosan la cultura nipona, porque las reacciones que muestran es algo que si una persona lo realiza en el mundo real, se vería estúpida.

Por ejemplo, comer ramén y expresar de manera absurda, lo rico y sabroso que es. Algo que sucedió con Whiss y Bills, al deleitarse con la gastronomía nipona.

A veces me imaginaba ¿qué sentirían esos dos dioses con un rico completo, chorrillana, pastel de papas, de choclo, etc., etc?

Los Power Up, absurdos.

Cuando llegó Bills, ya encontraba tonto que son un solo dedo y con mucha facilidad, derrotara a aun Gokú SSJ 3 y de paso lo humillara.

Pero después, nuestro héroe alcanzó un nivel decente para pelear contra el dios de la destrucción, entonces uno se preguntaba ¿Cuál es en verdad el nivel de Bills?

A medida que fue avanzando la serie, Gokú, obviamente superó los límites, convirtiéndose en modo Dios, súper saiyayin o blue, como abrevió Whiss: creíamos que nadie más le ganaría, hasta Bills perdería.

Bajo ningún argumento lógico, los libretistas y los autores de Dragon Ball Súper, podían asegurar que Gokú alcanzó o superó a Bills, porque la serie se acabaría.

Así que, en este orden, aparecieron Golden Freezer, Vegeta Blue, Monaka, Hit, Zamasu y Black Gokú, Trunks alocado,Broly transexual, Kefla,  Toppo y Jiren, quienes hicieron ver la transformación más poderosa de Gokú como inofensiva y ofensiva para nosotros.

Prácticamente, el estado Blue y Dios de Gokú (rojo) han sido una de las transformaciones menos impactantes, poco creativas y para nada impregnaba miedo, ya que un Krilin, N°17, Arale, etc., peleaban al mismo nivel de un saiyayin divino.

Animación + música horrenda.

Fue el máximo argumento con el cual los amantes de Dragon Ball exigíamos el cierre de este anime por la burda ilustración de los monitos japoneses.

El fatídico capítulo 5, aquel que rememora la primera pelea entre Bills y Gokú SSJ3 fue una noticia que dio la vuelta al mundo, incluso, existen memes legendarios de aquello.

Era imposible pensar que una obra se echaba a perder por los deseos egoísta de Toei Animation, de reducir la calidad artística por sacar episodios de relleno semana tras semana.

Sin embargo, a la pésima calidad de los dibujos se sumaba una música lenta, sin carisma, como diseñada para una serie nada que ver con un anime de pelea.

Realmente, gracias a eso, surgieron muchos artistas que recreaban las mismas escenas de Súper con las de Z, para graficar la enorme diferencia en la calidad de los dibujos, como también algunos vídeos editaban los OSTs legendarios a la nueva saga, para brindar mayor fuerza a los combates.

Personajes desperdiciados.

Esta nueva aventura se centró básicamente en cuatro personajes, por un lado, el obvio Gokú, Vegeta, Whiss y Bills.

Esto significó que la trama completa se centrará en cómo los dos legendarios guerreros saiyayines, en primer lugar dominarán su poder divino, y en segundo puesto, lograran estar a la altura del poder de Bills.

Lo anterior generó desperdiciar por completo personajes como Gohan, en el cual Dragon Ball Z depositó todas sus fichas por hacerlo el más importante.

En Japón, quieran o no, son muy status quo, vale decir, siempre querrán que el personaje sea igual siempre (por eso aman animes que nunca se modifican, a diferencia del resto del mundo).

Goten y Trunks, a diferencia del cierre en Dragon Ball Z, eran innecesario y lo reemplazaron cada vez que pudieron.

Videl, la mujer de Gohan solo era el trofeo a mostrar. Piccolo, bien gracias. El increíble Majin Boo, a quien le generaban expectativas, lo hacían dormir.

Puedo alargar la lista, pero se entiende este ítem. La justificación de los creativos fue simple: los niños solo desean ver pelear a Goku ¿pero los adultos que vimos transformaciones en personajes clásicos?

Personajes innecesarios, pocos creativos y hasta absurdos.

Akira se excita con Freezer y cuando puede lo mete, así de simple. El ultra trillado personaje maligno, no podía faltar ya que estuvo en las películas, en la saga de Cell, Majin Buu, hasta en Dragon Ball GT.

Al emperador del mal, le inventaron un power up, que logró con cuatro meses de entrenamiento, en un planeta con cierta gravedad bien liviana, contra un peleador (en el anime) que no superaba los 20 mil de poder y que solo era su saco de arena, para estar a la altura de Gokú, que por lejos lo había superado.

Después aparecería Trunks del futuro, que para variar, otra vez su línea de tiempo se veía afectada y necesitaba ayuda para ganar (¡que novedad!).

En esta saga, aparecieron saiyayines de otro universo, pero como iba dirigido para niños, los nuevos rivales de Gokú, serían infantes, de un planeta lleno de guerreros adultos, escogen a tres, dos niñas y un niño.

Lo realmente estúpido, fue que una de ellas era la versión transexual de Broly, con tal de hacerlo canónico y sus poderes también, se le ocurrió que la mejor decisión era que apareciera en el Torneo de Poder.

Broly mujer, en súper saiyayin, desconocemos fase, hizo sufrir a Gokú Blue, algo que generó mucho debate, ya que otra vez, los guionistas brillantes de Dragon Ball Súper, enviaban la poca lógica de los niveles a la basura.

La mayoría de los rivales en el torneo de poder eran absurdos, de relleno, casi ridículos, ante la necesidad de dibujar nuevos personajes para completar equipo, Akira no estimó esfuerzo y dibujó guerreros que en realidad parecían cualquier cosa hasta espantosos en algunos caso, que el mismo Roshi los superaba.

Además, para ser una guerra de luchadores de elite, el nivel de pelea de al menos del 90% de los rivales de Gokú, éste le ganaba con un súper saiyayin ordinario, a lo más fase dos ( y sin despeinarse).

Conclusión de la serie.

No vale la pena verla completa, al menos, recomiendo que la vean a partir del Torneo de Poder, porque todo lo anterior es basura, relleno y hasta llega a fastidiar.

Fue una serie que intentó llenar los huecos argumentales que dejó Dragon Ball Z y de paso, se convirtió en un horrendo fans service, algo que las ratas festejaban.

De hecho, no lo he mencionado, la transformación de Gokú SSJ 4 es muchísimo mejor a todas las cosas raras que vimos en Dragon Ball Súper.

Esta nueva aventura de Gokú se volvió reiterativa hasta el cansancio, gastando al personaje y opacando a otros, obvio que no es culpa de nuestro héroe, sino de los brutos libretistas.

Si la nota máxima fuera un 6, con suerte le brindo un 5, a lo más un 5,5 ya que realmente el cierre de esta saga fue muy bueno y elevó el nivel.

Viernes, 23 de marzo de 2018

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Dragon Ball Súper
Soy Sergio Muñoz, Director El Semáforo. Estoy en Twitter @fuentesmunozS , pero no escribo mucho y me molesta los trolls de ese sitio. Columna #5.
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