VIÑA DEL MAR-. A un costado exterior en donde se realizó la 44° Feria del Libro de la “Ciudad Jardín” conversamos con el autor de “Proyecto Nostalgia”, el emergente escritor Manuel Villarroel.
Siempre se agradece hablar con alguien de literatura, más cuando es el creador de un universo distópico, de seres humanos rotos por dentro y por fuera, que con tal de sobrevivir deberán moverse a través de un apocalíptico escenario.
“La literatura es un medio de entretenimiento y hay que leer lo que nos gusta, a pesar que nos critiquen por eso”, dijo nuestro entrevistado tras ser invitado al Pódcast “Maipú en Letras”.
Esta manera de pensar y sentir la literatura condujo al oriundo de Maipú a escribir su primera saga literaria, Proyecto Nostalgia, que es una “bilogía” (obra pensada en dos partes) y que le valió una “mención honrosa International latino Books Awards”. Además, logró exhibir su trabajo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, considerada la más importante en Latinoamérica.
—¿Y qué sucedería si creas una tercera parte?
—Sería una trilogía.
—Jajaja. Si poh.
—Pero, la historia del protagonista de mis dos libros, el teniente Anderson, terminan en esta bilogía. Si hubiera una tercera parte y del mismo mundo, él ya no sería el protagonista.
—¿Cómo pasaste del mundo de la kinesiología al de la literatura?
—Gracias a un primo, Jorge Cerda, escribo literatura. Con él estuvimos haciendo unos bosquejos, luego me puse a escribir fanfics en internet y de ahí partió esto de escribir.
—De hecho, escribo artículos científicos publicados en España, aunque es muy distinto a estos parámetros, desde el lenguaje académico al literario.
—¿Por qué te atrae este género literario?
—He intentado escribir otros géneros, pero todos me terminan llevando a distopías, jajaja. ¡Por alguna razón!
—También porque lo encuentro más entretenido. Pensar en ese mundo, en ese caos. Cómo tú interactúas con ese caos. Por ejemplo, que tú protagonista tenga algo que ver para llegar a una utopía o por situaciones del destino esté ahí, per se. Y que tenga que hacer algo él en contra de estas distopías.
—Yo no leo solamente distopias o ciencia ficción. Leo fantasía, novelas históricas y un poco de todo. Aunque también me he inspirado desde el mundo del cine. Hay muchas películas de distopías como “Blade Runner”, “Los juegos del hambre” o “Star Wars” que es una distopia de ciencia ficción.
—Por lo general, las distopías tienen un asunto en que todos asumen que son un mundo negativo, pero no mencionan que tal vez a muchos les gustaría.
—Claro. La distopía más clásica es la represión en sí. Pero, a veces tú puedes ver una distopía que podría ser un gobernador opresivo, pero dentro de esa opresión él genera beneficios “para”. Es una dualidad en sí. Como en Star Wars. La galaxia fue más estable cuando estaba el imperio.
—Retomando tu obra distópica, pero antes, ¿cómo llegaste a tu editorial, Trayecto Editorial?
—¡Uf! Pasamos por varios manuscritos enviados a las editoriales. De hecho, yo pasé por la auto publicación, en sí.
—¿El título de tu obra te convenció en un principio? ¿O pensaste en otros títulos más alternativos?
—Tuve dos títulos. La verdad, el cambio fue solamente el Proyecto, jajaja. Y fueron “La Nostalgia” o el “Proyecto Nostalgia”. Fue todo el cambio de título que hubo.
—El editor después de leer todo el título dijo que llamaba más la atención y le calzaba mejor como “Proyecto Nostalgia” que “Nostalgia a secas”.
—Tú obra nos presenta a un ex soldado que está en un conflicto interno, tanto con su pasado, el presente y la sociedad en que vive ¿Tú posees cierta relación con los soldados?
—No. Tomé a un soldado porque era la forma más fácil de enlazar este síndrome postraumático (Nostalgia). Y enlazarlo a lo que tenía en mente con este concepto de “la persona obediente perfecta”. Entonces junté las dos cosas. Y lo más parecido era hacer un soldado.
—Pensé que habías realizado el servicio militar.
—No, no, para nada.
—Y el concepto de síndrome de la nostalgia ¿en qué momento apareció para darle más profundidad a tu obra?
—Eso lo tenía claro desde un principio. Yo quería que el personaje tuviera este efecto postraumático, que tuviera recuerdos más vívidos en sí. Por ejemplo, cuando fui a la Feria del Libro de Guadalajara, a los mexicanos les decía: —“Imagínate que entras en un bar X, hay dos personas peleando cura, ebrios. El curado “a” está peleando contra el curado “b”, pero el curado b, que tiene este efecto nostalgia, está peleando contra un soldado que tiene que matar”.
—Entonces, eso es lo que yo quería plasmar. No tanto en el tema de que él empezaba a recordar cosas de la guerra. Así que le puse un poco más de situaciones trágicas que sufrió. Como un incendio, jajaja (spoiler).
—¿Quién leyó tus primeros borradores sobre esta historia?
—Mi papá.
—¿Y qué te decía al respecto?
—A mi papá le gustaba harto. De hecho, me comentaba qué podría hacer el Anderson o lo que él pensaría.
—¿Pero él tenía ya conocimiento de literatura o empezó a leer gracias a ti?
—Mi papá era lector. Él falleció el año pasado. Sobre todo porque mi abuela, su madre, era muy lectora.
—A veces comentan en la familia que mi abuela visitó Viña o Valparaíso dos veces en su vida. Pero, cuando iba ella se sabía las calles al revés y al derecho. Solamente por leer libros sobre Valparaíso. Ese nivel se le fue inculcando a mi padre. Entonces, claro, él fue que más tuvo conocimiento de lectura.
—¿Cuáles fueron las opiniones más frecuentes de tu padre sobre tus borradores?
—Mira, más que nada la forma de actuar que pudiera tener Anderson por un pensamiento o un recuerdo que lo afectara de tal forma.
—Y bueno, cosas que también mi papá pasó. Él fue exiliado. Entonces vivió en muchos países. Toda esa experiencia también me la fue diciendo.
—¡Ahí está la relación con los soldados! El exilio. Los soldados lo empujaron a irse de aquí.
—Pero, mira, no lo tomé de esa forma la verdad. Lo tomé totalmente inconsciente.
—¿Puedo hacerle una preguntita también? (Preguntó nuestro amigo Davor).
—¡Claro! (respondió Manuel).

—Volviendo a lo que vivió Anderson, porque yo leí el libro. Y digamos que Anderson tiene este síndrome posterior a la guerra mundial. ¿Qué vendría siendo el síndrome de la nostalgia? Quiero saber cuál es la diferencia entre el síndrome de proyecto nostalgia y un PTSD (síndrome del trastorno de estrés post traumático).
—Mira, la principal diferencia es que el síndrome postraumático es como un evento general que se te va repitiendo. Un ejemplo. Si es después de la guerra siempre será en base a la guerra. Hay un momento específico de la guerra o algo que te traumó.
—Pero en la Nostalgia, tienes episodios que pueden ser fuera de la guerra. Y pueden ser episodios tanto que tú los vivas tal cual. Así como que tú estás aquí caminando y de repente estás en el campo de la batalla. O estás simplemente sentado y se te viene ese recuerdo. Pero, sintiéndolo de forma muy vívida.
—El síndrome postraumático son cosas que algo lo detona. El síndrome de nostalgia, no hay algo que te lo detone en sí, de repente pasa. Después se explica un poco más (en la obra).
—Hay una parte en los primeros capítulos cuando Anderson va en un tren, bajo un túnel, y tiene un flachazo enorme. No es porque el túnel lo haya provocado. El túnel es una metáfora simplemente.
—¿Por qué tu obra en su primer capítulo no es tan extensa?
—Mira, hay dos respuestas para eso. La literaria romantizada y la verdad, jajaja. ¿Cuál quieres escuchar primero?
—Las dos.
—La primera, la literaria romantizada. Mi obra es corta, precisa, para leerla rápido, para salir de tu bloqueo lector y que no te aburra, abruma en algo grande, el ritmo es constante y que lo puedas terminar.
—Y la segunda respuesta, la verdad es que faltaba plata, jajaja. Básicamente, fue cosa de presupuesto. No había plata para hacerlo más grande
—¿Y en el segundo capítulo? ¿La extensión cómo es?
—Es un poco más larga, hubo un poco más de presupuesto jajaja.
—Tú obra tiene muchas aristas como la Nostalgia, ex soldados, tercera guerra mundial, familia adoptiva, traumas, etc., ¿cómo lograste que la idea principal no se desviara tanto y más encima todo esto condensado en cien hojas?
—De hecho, en esas cien hojas se resuelve todo al final. No es que se tiren tantas sub tramas, que son elementos presentes. Mi idea nunca fue desarrollar, por ejemplo, el tema de la familia adoptiva o desarrollar algún conflicto con la esposa. Si desarrollaba otras sub tramas, el libro hubiera quedado más largo o perdido su hilo.
—En Proyecto Nostalgia “2” hay un poco más de sub tramas, pero también la idea es que no opaque a la trama principal, sino que sea una ayuda. Y también estas cosas, como por ejemplo la familia adoptiva, no quise indagar más allá porque no lo encontré necesario Igual.
—¿A ti te dejo satisfecho como escribiste Proyecto Nostalgia?
—¡Sí! Escribí algo que a mí me gustaría leer.
—¿Qué mejoras hubo en relación a la primera parte con tu segundo capítulo de la obra?
—En la segunda parte desarrollé un poco más algunos sub tramas. Dejé un poco de lado a Anderson como protagonista para hacer que otra persona tomara un poco más el rol, pero sí siendo coherente con el final del primer libro. Anderson nunca dejó de ser el principal, pero se volvió coprotagonista.
—El primer libro fue un poco más introspectivo y más psicológico en un principio para llegar después hasta el enfrentamiento final. Además, tenía que presentar todo el drama que tiene en la cabeza Anderson, ya que no podía colocar un conflicto sin explicar la situación.
—En la segunda parte hay una invasión extranjera. Hay un conflicto propiamente tal. Hay más acción.
—¿Qué es lo que más han opinado tus lectores sobre la obra que escribiste?
—Tanto de las dos partes, lo que más me han dicho es que les impresiona cómo condensé tanto y tan bien en pocas páginas. Que sea tan fácil y rápido de leer y que te pueda sacar del bloqueo lector.
—Bueno, muchos me han criticado a ciertos personajes que le gustaron, aunque por alguna razón a mí no, y que no los desarrollé lo suficiente. Pero aparte de eso, la historia es coherente con sí misma y el mundo también.
—Manuel, ¿tú tienes pensado escribir más sobre este tipo de temas, distopía, ciencia ficción, conflictos sociales, conflictos psicológicos de los personajes?
—Sí. El libro que estoy escribiendo ahora, “Lágrimas de Lúmina”, también es distopía, pero más futurista. Personas que ya tienen implantes robóticos.
—También estoy escribiendo otra cosa aparte y que no tiene nada que ver. Que es más que nada un homenaje póstumo a mi papá. Son historias que mi papá le contaba a un amigo.
—¿Qué personaje de tus obra tienen algo de ti?
—Anderson y Alejandro, éste personaje es de la segunda parte, no es protagonista. De hecho, es secundario.
—¿Qué características ellos tienen?
—Mm.
—¿Los traumas?
—Jajaja. ¡Los traumas! Y no es chiste. El trauma de Anderson es sobre pensar ciertas cosas. Y si no sobrepensara tanto y tuviera más confianza en mí mismo, sería como Alejandro. Aunque, algunos les gustó más el personaje de Verónica, pero (Risas cómplices entre Davor y Manuel).
—Has insinuado mucho en esta entrevista a Verónica, pero no te quiero preguntar por ella para no arruinar mi lectura de tu obra.
—Es un personaje bisagra que tenía que colocarlo para enlazar ciertas cosas. Ella simplemente fue fluyendo, aunque no la escribí para que tuviera cierta personalidad.
—Entonces, ¿ella podría morir en tu libro?
—Pasapalabra.
— Y bueno, gracias por tu tiempo y esta gran conversación Cómo última ¿Qué objetivos te planteaste para este año?
—No tengo en mente a largo plazo. Mi papá falleció el año pasado y sigo en un proceso de duelo. Pero, literariamente, tratar de publicar los siguientes libros, si es que se dan las cosas económicamente.
También agradecemos al escritor Davor Bristilo por permitirnos conocer al autor maipusino y de un estilo distópico que ha cautivado a sus lectores.
AUTOR. Elsemáforo.cl. Entrevista #130.
Miércoles, 11 de Febrero de 2026.
