
Gracias al mundo de las redes sociales conocimos a la profesional de la Universidad de Chile en Lengua y Literatura Hispánica (2020) y en Periodismo Cultural, Crítica y Edición de Libros (2021), Belén Ramírez, pero mejor conocida en el ambiente literario como “Leonor”.
A través de su cuenta de Instagram la emergente poetisa comparte su estilo y visión de la poesía, además de ser editora de libros, curadora literaria y ofrecer sus servicios para procesos creativos.
A continuación, te dejamos con un pequeño poemario, de versos seleccionados, que hemos tejido para que tú te adentres en la propuesta poética de la vate que participa activamente en La Sociedad de Escritores de Chile.
Poemas de Leonor
“El afuera”
Suelen ser obsesivas
las veces de repetir
y repetir, cuántas veces
que el afuera gustoso
me recibe siempre
mucho mejor
mucho más que los interiores.
Hay una sapiencia en la belleza
de la tierra tal girando
acelerada en esta quietud
que es solo para mí
para todos los de aquí
terrestres buscando luz.
El mar espumoso del cielo
viaja lento en mi respiración
como los días de vacaciones
bicicleta en las piedras
agua, río y aire
pelusa de ombligo
olor a sol y polvo.
La visión insiste en perpetuar
la filosofía única y mía
anclada en mis telones:
Cuando no se hace nada
se hace más.
“Poema #2”
El frío cala la cala
marchitándola.
El frío cala
te empapa con la sustancia
de lo que está hecha la nostalgia
supeditada que se eleva
y eleva tan lejos
más allá del viento y el blanco
de los ecos, del humo
de las chimeneas bailando
con el Stadium Arcadium.
De eso que se quedó en algún lugar
entre el frío y el silencio
entre el tiempo a solas y la compañía
entre la contemplación: el paisaje.
La época que cala joven
y grita a lo lejos
hace una hendidura
en la espalda. La traición de dejar
atrás el tiempo de una edad
que cala como el frío de estos treinta
que añoran, tanto añoran
el frío que enamoraba
la vida que se vivía.
“16 de agosto”
El ambiente gris seco
De este invierno
Se perpetúa hasta los ánimos
Todo se asienta y se detiene
Como el mate mal armado
En la taza transparente
Estoy como en Comala
Pero en vez de la canícula de agosto
Cuando las semanas calurosas fatigan
Aquí, al sur, es el frío el que arrolla
Pareciera que el sol no volverá jamás
Y el ánimo, ah, el ánimo
Se interna en un pueblo solitario
En ecos de conversaciones
En lo grisáceo del entorno
Como si todos fuésemos hijos de Pedro Páramo
“Trascender”
Entre la carne de putrefacción había un
Insecto muerto; uno entre miles que
Comían y comían a destajo para
Continuar con el trabajo sabroso, pero
Arduo, de descomponer. El insecto
Estaba muerto, y entre sus tripas se
Retorcían los circuitos eléctricos de una
Nueva era.
“Poema #5”
Insisten los sueños
En ser aparecidos
Ánimas de día claro
Entrometer en mi ojo hasta el
Otro extremo:
Laberinto de plantas
Laberinto de piedras, día café
Día terroso, nube de día
Y el mensaje olvidado
Desoriente el espíritu
La premonición de
Un pasado futurista.
El trigo en el campo, el campo en el trigo.
Los sueños. Lo olvidado…
“La Flecha”
¡Oh por Dios! He perdido el rumbo
La música suena medio añeja
Le da un sabor a la manzana arenosa
A la vida, esta, que tengo agarrada
Al pescuezo, a la sombra del camino.
Los puntos parecen pixeles
En las baldosas que pueden ser
Un océano hambriento si lo desean
El ímpetu se me escapa en esta hora
La del vacío escaleras abajo.
Se olvidan las voluntades y solo queda
Escuchar la salsa, la cumbia, la ranchera
Lo que sea que toque ese viejito
Que podría ser mi abuelo, mi papá o mi tío
Se me va al carajo la vista
Y se me ancla, todo se me ancla.
“Último poema”
Olor a pasto
No tener un lugar.
No tener.
No ser.
No poder ser en ninguna parte.
Solo en el afuera, acogedor,
Simple, silencioso.
Nadie tiene lugar.
El exilio.
Ser la poza. Estancada en el agua
Llena de barro que otros dejan.
O ser el aroma a vegetación.
O ser la fuga a un mejor
Recuerdo.
El tibio aroma del sol en las
Piedras y el cemento.
AUTORA. Leonor, poetisa.
Lunes, 24 de Noviembre de 2025


