Con un fuerte portazo Marco mató la relación con su ahora ex mujer, después de haberle jurado amor eterno en aquella mágica y surrealista noche de abril hace más de quince años atrás, mientras las estrellas adornaron el firmamento.
El golpe que brindó el hombre no sólo remeció las endebles paredes del humilde hogar, sino también sacudió la mutilada alma de Evelyn que lloró a un pobre y estúpido diablo que partió de la casa creyendo absurdamente que ya no había impedimento alguno para estar con su amante virtual.
La supuesta amante de Marco es bastante atractiva. Ella con frecuencia comparte fotos en sus redes sociales luciendo un apretado y escotado peto, dejando lo suficiente para que los curiosos admiradores no sólo fantaseen con sus atributos, sino también para que la alaguen, aunque siempre éstos quieren ver más. El atrevido color de sus labios, las llamativas y postizas pestañas, sus delineadas y finas cejas son un imán para hombres como Marco que atrapado en una relación sin chispa ni pasión, poco le costó obsesionarse con Marcela, si es que ese es su nombre real.
Pero como Marco, otros hombres han sucumbido ante Marcela que no se hace responsable de las consecuencias que genera adorarla, porque ella no le pertenece ni a Marco, ni a Pedro, ni a ninguno, sólo se ama a sí misma y disfruta por supuesto ser el objeto de culto y deseo de muchos idiotas que la culpan a ella después ante sus esposas y novias, por ser sorprendidos adquiriendo su material erótico.
Evelyn llora patéticamente no sólo por perder al infiel de su esposo, también llora por sentirse fea, usar viejos harapos que compra en el persa a precio remate. Llora también por pensar en qué momento de su vida se extravió esa adolescente popular que muchos imaginaron un gran futuro para ella, que muchos también creyeron que Evelyn se iba a devorar el mundo en compañía de un afortunado hombre que debía estar a la altura de una mujer como ella.
Pero, nadie pensó que la magia y belleza de Evelyn se marchitaría pronto y que lloraría a un sujeto mediocre, que se gana la vida en trabajos menores, cuyo mayor placer es beber cerveza barata y fumar puchos de mala calidad, mientras se irrita por los malos resultados de su equipo de nuestro mediocre fútbol chileno.
Por otro lado, Marcela logró su venganza. Después de tanto y despiadado bullyng por parte de Evelyn en la escuela, al fin logró tomarse revancha en contra ella. Por supuesto Evelyn jamás imaginó que la niña más o menos fea, pasada de kilos, con acné y muy desarreglada, de quien se burló hasta el extremo, se volvió en lo que ella siempre deseó y menos imaginó que Marcela al reconocerla por culpa de Marco le daría esa oportunidad que siempre anheló.
Evelyn ahora llora como estúpida por un miserable hombre, a diferencia de Marcela que terminó de preparar su batido proteínico para ir al gimnasio. Hoy se trabaja piernas y glúteos, avisó en sus redes sociales, mientras Marco le escribió que al fin dejó a su esposa, creyendo que con eso llamará la atención de Marcela que dejo el mensaje de él en visto y tal vez no le responda más ahora que ya no le es necesario.
¿Cuántas veces habrá leído el mismo mensaje Marcela de idiotas que imaginan que ella correrá hasta sus brazos por dejar supuestamente a sus parejas?
En fin. Marcela llegó hasta el gimnasio, saludó a sus amigos y a diferencia de otras veces, se dibujó en su rostro una maléfica sonrisa al mirarse en el espejo tras saber que Evelyn tuvo una vida muy miserable después de terminar el colegio y que ahora es más patética por estar llorando a un fracasado de esposo.
FIN.
-Cuento #17-
¡Abrazo literario!
Sergio Muñoz es periodista y escritor. Publicó en 2022 “Entre el Cenit y el Abismo. Y otras ficciones”. Puedes seguirlo a través de su cuenta de Instagram y Facebook.
Jueves, 30 de Julio de 2024
