
Cierto día una chica quedo maravillada con una pulsera hecha por piedras preciosas que llamó poderosamente su atención.
El vendedor del puesto de la feria artesanal, que notó el interés de la muchacha por su artesanía, luego de saludarla explicó:
—Esta hermosa pulsera está hecha de una piedra muy hermosa, llamada amatista. Su color violeta, las tonalidades que toma, según la exposición a la luz del sol y al ser una variedad del cuarzo, la distingue entre otras piedras.
—¿En serio? ¡Guau! No tenía idea.
—Además, señorita, esta es una piedra muy especial. Porque trae suerte a todas las personas que pertenezcan al signo de virgo.
La belleza de la pulsera y la breve explicación del feriante, cautivó más el deseo de la joven mujer de poseer aquel accesorio y de lucirlo alrededor de una de sus muñecas. Sin embargo, ella mintió al decir que justamente pertenecía al único signo del zodíaco simbolizado por una mujer.
—¡Pues es su día de suerte!—dijo el vendedor—le regalaré esta pulsera, señorita.
—¡Oh! ¿En serio? No tiene que molestarse, en verdad—pero, el feriante le entregó el accesorio de amatista, tras guardarlo en el interior de un cartucho de papel.
La muchacha salió contenta de la feria artesanal con su nueva adquisición que no le costó nada y la que lució en redes sociales una vez que adornó su muñeca izquierda con la piedra preciosa de color violeta.
Ella creyó que en verdad la amatista le traería suerte, sin embargo, luego de un par de días empezó a padecer desafortunados sucesos. Así que tras evaluar qué cosas pudo haberle traído mala suerte, concluyó que la pulsera de amatista fue la responsable.
Así que al siguiente día regresó hasta la feria artesanal y se encontró al mismo vendedor que le regaló el accesorio. De inmediato fue directa con él que no creyó que su obsequio se convirtió en la causa de los desafortunados momentos que ella narró.
Sin embargo, antes de recibir la pulsera de amatista, el vendedor le preguntó a la muchacha:
—¿Usted no es del signo virgo, cierto señorita?—la joven mujer fue incapaz de reconocer su mentira, pero su silencio habló por ella.
—Por esa razón usted tuvo mala suerte—rio sarcástico el vendedor—ya que las piedras preciosas como atraen cosas positivas para sus verdaderos receptores cósmicos, también generan todo lo contrario para aquellos que no son compatibles con su esencia.
—¡Bueno! ¡Aquí está su mágica piedrecita de la suerte que me trajo puras cosas malas!—dijo alterada la joven que se marchó en un dos por tres de la feria artesanal al dejar en el mesón el desafortunado obsequio que recibió hace algunos días atrás.
El feriante no se hizo problema alguno. Tomó la piedra, la pulió con un líquido especial y descargó la energía negativa de la joven. Luego, la volvió acomodar en el mostrador y en tan sólo segundos, otra joven que pasaba por aquel pasillo quedo maravillada con la belleza natural que desprendió la pulsera de amatista ante sus ojos.
—¡Señor, buenos días! Esa pulsera tan bonita, la de color violeta… ¿de qué es?… ¿y cuánto cuesta?
FIN.
-Cuento #25-
¡Abrazo literario!
Sergio Muñoz es periodista y escritor. Publicó en 2022 “Entre el Cenit y el Abismo. Y otras ficciones”. Puedes seguirlo a través de su cuenta de Instagram y Facebook.
Jueves, 20 de Noviembre de 2025


