Blog de Papá #9: Día de Mamá

En este día tan especial, domingo 10 de mayo, deseamos saludar a todas las madres que están con nosotros, a las que ya no están y a más de alguna futura mamá.

Un dicho popular dice que “madre hay una sola”, pero nunca han profundizado en un frase como “hijo no hay uno solo”.

Porque a lo largo de la vida de una mujer, y sin temor a equivocarme, el rol de madre es algo que ya deberíamos dejar de pensar que es algo que sólo se da cuando ella cuida a otro ser humano y más cuando se trata de un hijo propio.

Para ser claro quiero referirme a mi pareja, el amor de mi vida, Martina, y con quien compartimos un hermoso retoñito que el destino nos ha entregado (que hace pocos días cumplió catorce meses de vida).

Ella antes de ser mamá de nuestra pequeña y única hija, cumplió un rol bastante maternal con nuestros tan amados y apreciados bebés peludos.

Antes de saber que estaba embarazada, con Maru, rescatamos a una camada de chachorros que fueron cruelmente abandonados a su suerte en Av.Brasil, en Valparaíso, y en pleno invierno.

Los pobres estaban tan hambrientos, sedientos, con bajo peso, pulgosos, padecían de sarna muy severa y necesitaban urgentemente asistencia médica como un posterior cuidado.

Así que ella, sin dudarlo, compró un canil para transportarlos a todos hasta nuestro hogar y así comenzar con el tratamiento para salvarlos a todos, lamentablemente uno falleció en la noche, ya que llegó a nosotros muy tarde.

El resto comenzó con un tratamiento que consistía en bañarlos con un shampoo especial diariamente, realizar vacunación y controles médicos veterinarios periodicamente, tenerlos aislados del resto de los perros que cuidabamos hasta que la sarna haya sido controlada y por supuesto, preocuparnos de la alimentación de los cachorros que tanto la necesitaban.

¿Se pueden imaginar la alegría de Martina al contemplar a los cachorritos bebés recuperándose satisfactoriamente y que éstos comiencen a ser juguetones, reconocernos como sus protectores y padres, verlos crecer en un lugar feliz después de rescatarlos de la indolencia de la sociedad?

Caemos en ese mal del antropocentrismo en que creemos que nosotros, los seres humanos, somos la prioridad, a todo nivel.

En nuestra sociedad no eres considerada madre si no tienes a tu propio hijo el cual debe de salir de tu cuerpo o estar registrado en algún papel o archivo digital para los organismos del Estado.

Cuidar con mucho ahínco a otro ser viviente, de otra especie, como un animal o incluso nuestro medio ambiente no es considerado por muchos ser mamá porque nuestra sociedad aún no eleva su mirada más allá de sí misma y es peor cuando dejan de existir, ya que llorar por aquella pérdida para muchos es un luto exagerado el cual no tiene razón de ser.

Martina ya era mamá mucho antes de tener a nuestra hija porque ella misma lo decía, (aunque a mis suegros no le hacia mucha gracia ser abuelos de muchos perritos) ya que tenía un montón de hermosos animales a su cuidado, quienes depositaban en ella toda su confianza y amor en que sus nobles sentimientos iban a ser correspondidos.

Todavía hay muchos seres humanos que se burlan de aquellas mamás que no cuidan aún a otros seres humanos o que no quieren hacerlo.

Antes que naciera nuestra hija mi pareja demostró cualidades maternales tan poderosas e intensas que muchas mamás de humanos carecen, en donde se conoce a diario cientos de casos en donde el abandono y descuido de una madre son digno de aplausos.

Así que en este día, no sólo deseo saludar a la madre de mi hija y amor de mi vida, sino aquellas madres que cuidan de animales, del medio ambiente y sobre todo, a nuestra madre naturaleza a quien tanto castigo le brindamos y abrazos tan poco.

Domingo, 10 de mayo de 2020.

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