PEÑAFLOR, Santiago-. Faltando poco tiempo para el lanzamiento de su primera obra conversamos con la emergente poeta metropolitana Belén Ramírez, mejor conocida en el ambiente literario como “Leonor”.
La oriunda de la tierra que vio nacer también a la destacada escritora Magdalena Petit (1903-1968), autora de “La Quintrala“, nos reveló que su seudónimo nació por la profunda admiración que sentía por ese nombre, tanto por la sonoridad como por la fuerza que simbolizó para ella. Fue así como decidió adoptarlo artísticamente para darse a conocer entre sus amigos y en el círculo literario.
—¿Cuándo surgió en ti el hábito literario y el gusto por la poesía?
—Yo creo que incluso antes de aprender a leer y a escribir. Tengo dos hermanas mayores y, como siempre fui muy curiosa, las veía a ellas estudiar o leer los libros que le daban en el colegio. Esos objetos despertaban mucho mi curiosidad.
—Como también yo era muy imaginativa, tomaba los libros de mis hermanas o los que habían en mi casa y hacía como que leía; e imaginaba la historia con los dibujos que tenían. A los seis años hacía como que escribía, antes de aprender. Pero, cuando aprendí a leer en el colegio, después leía de todo.
De esta manera, nuestra entrevistada explicó su fascinación por el mundo de las letras, una pasión que la condujo a estudiar una carrera afín en la Universidad de Chile y, posteriormente, a desarrollarse profesionalmente en ese ámbito. Fue precisamente ese camino recorrido que, años más tarde, nos permitió conocernos a través de las redes sociales.
Estimulada por lecturas como la saga literaria de “Papelucho” de Marcela Paz o “Cuentos para Marisol” de Marta Brunet, Leonor a temprana edad empezó a escribir diarios de vida, como lo hacen los grandes escritores y periodistas, lo que sembraría su alter ego artístico con el paso del tiempo.
—Leonor, tu vida gira en torno al mundo de las letras, ¿lo cambiarías por otra cosa?
—Quizás por algo no tan radical. Sino mezclarlo. Otra cosa que me gusta mucho es la biología. Cuando dí la PSU en los ramos humanistas me fue mejor, pese a que estudié en el liceo algo científico, jajaja. Pero, lo cambiaría por algo con más movimiento porque la literatura te obliga a estar estático o detenido en algún lugar. Entonces, esa parte del trabajo literario no me agrada mucho.

—Te puedes referir, por favor, a tu estilo poético.
—No sabría decirte teóricamente en qué encaja mi poesía, pero sí puedo decirte que mi poesía habla bastante de la naturaleza, de la experiencia del yo —del cuestionamiento— en el mundo y también de lo psíquico. Pero, también del gozo de la contemplación, de la reflexión, entender los precesos de la memoria. La categorizaría como íntima.
—Empecé desde el estado de contemplación, cuando escribía cada año un diario de vida. Me creía Papelucho, jajaja. Y en la adolescencia empecé algunas novelas o algunos cuentos que no terminé y llegó la poesía cuando tenía…no sé…¿unos trece años?
—Y fue en una noche que me sentí muy contemplativa, en mi pieza a oscuras, en Peñaflor. Vi la luna enorme. Experimenté sentimientos nocturnos y románticos mientras escuchaba música clásica. Escribí mi primer poema sobre la noche, la naturaleza y la luna.
—Después, mi poesía empezó a evolucionar yéndose a lo existencial desde los 18 hasta los 25 años, más o menos. El yo con el entorno o en un conflicto conmigo misma, bastante mentalista. Sin dejar de lado los versos sentimentales, las relaciones y los vínculos, por lo que fui viviendo en el camino.
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—¿Te has influenciado por otros poetas por haber participado en diversas instancias literarias?
—Diría que poco. Porque me cuesta ese hábito de leer a otros autores. A pesar que estudié literatura y todo, siempre he estado escribiendo muy despojada de referencias. Hubo un tiempo que empecé a jugar mucho con las vanguardias literarias porque me fascinaron.
—Nos puedes mencionar tu obra poética hasta el momento.
—Aún no he publicado nada. Pero, tengo un desorden de poesía. Yo creo que se puede dividir por etapas de mi vida. Te puedo mencionar que ahora último me puse metas, aunque tuve una crisis, sobre cuestionarme para qué publicar. Me preguntaba cuál era su objetivo. Estuve como entre diez o quince años en eso, jajaja. No me resolvía. Pero, al final dejé de pensarlo y empecé a sentirlo. Quiero construirlo y verlo. Ese es mi sentimiento.
—Entonces, ya lo tengo casi listo. Quizás deba ingresar algunos poemas a la selección que hice, de un poemario que se llamará “Criatura”. Aún necesito otra voz, otra persona, que lea la obra y que le dé forma.
—¿Por qué se te complicó también esa decisión de publicar?
—Porque yo me cuestiono mucho las cosas. Entonces, me preguntaba: “¿Para qué? ¿Por qué?¿Quiero fama? ¿Quiero reconocimiento? ¿Quiero un logro?”. Habían demasiadas posibilidades y seguía preguntándome: “¿Cuál quiero?”. Pero, ninguna me hacía sentido. No llegaba nunca a una respuesta y me quedé atrapada en eso. Porque no quería ninguna de esas cosas y no entendía por qué los otros lo hacían, aunque sigo sin entenderlo, jajaja.
—¿Crees tú que después de publicar tu primer trabajo poético, el segundo, tercero, etc., serán más fáciles de publicar y no les darás muchas vueltas al asunto?
—Ya superé eso. Porque como te decía, empecé a sentirlo. Es un impulso de ver materializado o de crear. Y ya no importa para el quién o para qué. Lo que quiero es crearlo y disfrutarlo.
—Puede ser que me dé paz una vez publique la obra y también tal vez sea el primer paso para sentirme capaz, pensar que las cosas son posibles. Y creo que además se podrían concretar más cosas y hacerme sentir más creativa.

A medida que avanza esta conversación, Leonor nos dijo que comenzó leyendo poesía de manera pública, en diversos eventos culturales. Por esa razón ella considera que no le costaría para nada exponer Criatura que está a la espera de encontrar a un editor que le genere confianza para poder terminar el poemario.
La poeta peñaflorina nos reveló también que es la primera vez que ha sido entrevistada para abordar, por medio de esta charla, su particular visión de la poesía que prácticamente la ha seguido a lo largo de toda su vida, sobre todo estos últimos años que se ha dedicado a exponer versos propios en diversas actividades literarias en la región Metropolitana.
—Yo partí leyendo mis poemas en un taller organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), impartido por el profesor Yuri Pérez, autor de “Niño Feo” o “Mentirosa“, que nos enseñó cómo encontrar nuestra voz, la lectura y observar al público.
—Entonces, puede ser que después que publique mi obra no me resulte tan difícil vender porque muchas personas ya me conocen y me han preguntado cuándo voy a publicar. Les hice una gran previa por años, jajaja.
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—¿Tú cómo te sientes recitando poesía para un público?
—No sentía miedo a la exposición o a mostrar lo que escribía; sentía como una expectación, quería saber, claro, cómo llegaría a las personas. Eso sí, sufrí los típicos nervios antes de la presentación que se fueron diluyendo tras presentaciones.
—Y claro, desde la primera vez que recité en público, en “La Chascona”, recibí altiro impresiones de personas que no conocía, que se me acercaron y agarraron la mano. Me dijeron: “Es demasiado bonito. Me encantó lo que dijiste. Me quiero llevar una copia de lo que leíste”. Y le pasé la hoja que había usado para leer. Creo que me gusta mostrarme.
—La última vez que leí algo fue en el lanzamiento del libro de Julio Rodajo en La Biblioteca de Santiago. Fui con la editorial en la que trabajo porque me invitaron a leer. Y ahí, una persona se me acercó, Fernando Valladares que es amigo de mi hermana, y me dijo que se sintió muy identificado y conmovido por mi poesía. Sentí que conectamos. Fue una sensación muy bonita.
—¿Todo lo que has hecho con la poesía lo has realizado en la región metropolitana?
—¡Sí! Intenté hacer algo cuando viví en Valdivia, pero no pude conectar con nadie. No conocí gente del rubro. Y en San Vicente de Tagua Tagua supe que había un movimiento literario porque hablé con una encargada de una biblioteca, pero ya eran escritores adultos mayores, de otra generación. No habían escritores jóvenes. Y recuerdo que los de la biblioteca fueron bastantes cerrados, porque intenté entrar y ellos no se mostraron muy interesados.
–¿Te queda alguna meta literaria para lo que nos queda de año Leonor?
—Encontrar un editor para mi poemario. Quiero que sea alguien seco y de mi onda. No sé cómo puedo decírtelo, jajaja. Ojalá que sea poeta, que edite y que sea una colaboración, como lo que yo hago con los escritores.
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—¿Ya pensaste en el diseño de la obra?
—Quiero que tenga ilustraciones, que sea un libro muy visual y de mucha textura. Que sea como un libro antiguo que se empastaban, de tapa dura y que sea bien bonito.
–Antes de terminar Leonor ¿Te gustaría compartir alguna idea o decir algo que no te he preguntado?
—Cuando te empiezas a juntar con personas que son igual de creativas que tú, que me ha pasado últimamente, y más cuando son de otras artes, se siente más deseos de hacer cosas artísticas.

Le deseamos a nuestra entrevistada que sea pronto el día que vea materializada su primera obra, Criatura, y así iniciar una nueva etapa en su emergente camino como poeta.
Desde aquella noche, en el seno de su hogar en Peñaflor, Leonor comenzó a emerger sutilmente bajo el hechizo de la luna. Cautivada por el astro nocturno, Belén Ramírez inmortalizaría en sus versos aquel despertar, sin sospechar aún que Leonor había comenzado a habitar en ella y que su influjo se había vuelto innegable.
Si deseas conocer más sobre la emergente poeta peñaflorina puedes hacerlo al seguirla en su cuenta de Instagram.
AUTOR. Elsemáforo.cl. Entrevista #136.
Martes, 28 de Julio de 2026.
