La obra del “Profeta de Oriente”, Gibran Kahlil Gibran

Gibran Kahlil Gibran
El poeta,pintor,novelista y ensayista libanés, Gibran Kahlil Gibran fue conocido mundialmente como el "Profeta de Oriente" por la obra que escribió a principios de la década de los veinte, "El profeta".

Gibran Kahlil Gibran nació el 6 de enero de 1883 en Becharre en Líbano cerca del “bosque sagrado de los cedros milenarios”. Murió el 10 de abril de 1931 a los 48 años de edad en Nueva York. 

Gibran Kahlil Gibran fue conocido por obras como “El profeta” (1923), “Alas rotas” (1912), “El loco” (1918), “Arena y espuma” (1926), “Jesús, el hijo del hombre” (1928), entre otras.

Gibran Kahlil Gibran tuvo una vital importancia para la literatura árabe a principios del siglo XX, ya que fue presidente y uno de los fundadores de la llamada Liga Literaria o La Pluma Literaria (Al-Rabitah al-Qalamiyah en árabe), donde los tambíen libaneses Ameen Rihani, Mikhail Naimy, entre otros, fueron exponentes de este movimiento que era denominado como el “Renacimiento” de las letras árabes.

Decir tambíen que Gibran significa “consolador de almas”, mientras que Kahlil quiere decir “el escogido, el amigo amado”.

En esta oportunidad, les dejaremos unos fragmentos de una de las obras más reconocidas de Gibran Kahlil Gibran, “El profeta”, los cuales hablan sobre el amor y el matrimonio.

Sobre el amor 

Cuando el amor os llame, seguidlo.

Y cuando su camino sea duro y difícil,

y cuando sus alas os envuelvan, entregaos.

Aunque la espada entre ellas escondida os hiera.

Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce nuestros sueños tal como el viento norte devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona así os crucifica.

Así como os acrece, así os poda.

Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.

Os desgarra para desnudaros.

Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.

Os pulveriza hasta volveros blancos.

Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.

Y os asigna luego a su fuego sagrado para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscáis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales, hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.

El amor no da más a sí mismo, no toma nada más que de sí mismo.

El amor no posee ni es poseído.

Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis no debés decir: “Dios está en mi corazón”, sino más bien: “Yo estoy en el corazón de Dios”.

Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él, si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.

El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.

Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:

Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.

Saber del dolor de la demasiada ternura.

Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor.

Y sangrar voluntaria y alegremente.

Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.

Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.

Volver al hogar con gratitud en el atardecer.

Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

Sobre el matrimonio 

Nacisteis juntos y juntos para siempre.

Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.

Sí; estaréis juntos en la memoria silenciosa de Dios.

Pero dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.

Llenaos el uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.

Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga,

porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y estad juntos, pero no demasiado juntos,

porque los pilares del templo están aparte.

Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble. 

28 de mayo 2018

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