Bajo la “excusa” de considerar al Presidente de Venezuela como un peligroso terrorista y narcotraficante, al nivel de un líder de Cartel, Estados Unidos ejecutó una exitosa operación terrestre en Caracas que culminó con la captura/secuestro de Nicolás Maduro.

Las alarmas en el mundo se activaron tras conocerse, a través de los medios de comunicación, el secuestro del continuador del Chavismo y de su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero, en suelo venezolano, violando así la administración Trump toda clase de derechos internacionales entre naciones.

Horas después, el Presidente norteamericano Donald Trump en compañía de su secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, tras su histórico punto de prensa en el resort Mar-a-Lago, Florida, alardeó el despliegue militar de su país en tierra extranjera y por apoderarse de la administración del Estado venezolano. De paso, se adjudicó el petróleo sudamericano, como botín de guerra.

En el olvido quedaron las promesas de campaña de Trump sobre dejar atrás interminables guerras, tras invadir naciones extranjeras, ya que hace muchas semanas los norteamericanos asediaron las costas venezolanas y esperaron este momento que ha marcado un antes y después en las políticas diplomáticas/militares estadounidense.

Puesto que a pesar que Marco Rubio dijo que “EEUU no está en guerra con Venezuela”, Brasil, México, Colombia, Uruguay, España y Chile rechazaron el actuar norteamericano, por medio de un comunicado (sin mencionar a EEUU) en relación a una vulneración a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, porque este hecho histórico marcará un triste precedente.

Trump no poseía la aprobación del Congreso para invadir a una nación foránea ni muchos menos EEUU se encontraba bajo una guerra declarada en contra de Venezuela. Entonces, la nación de las barras y estrellas, carecía de fundamentos para invadir la tierra del ya fallecido Hugo Chávez, pero es conocido por todo el mundo de la prepotencia y falta de respeto por las normas internacionales por parte de Trump, que se las ingenió para cometer un acto que ya quedó en la historia de la geopolítica mundial.

Venezuela y la fragilidad de nuestra región

Haciéndole honor a la “Doctrina Monroe” sobre América Latina y el Caribe, la Casa Blanca en una verdadera representación del viejo colonialismo, nos recordó a todos no tan sólo su poderío militar, sino también su latente influencia sobre estas tierras que al parecer ya no son tan soberanas ni libres, como solíamos creer antes del bombardeo en aquella madrugada en Caracas.

Seguimos siendo el “Patio Trasero” de los Estados Unidos. No somos capaces de enfrentarlos ni mucho menos desafiarlos. Los organismos internacionales que fundaron los norteamericanos harán vista gorda a la transgresión de una de las súper potencias del mundo.

Es tal el poder de los norteamericanos que una vez capturado Maduro, barajaron un sinfín de supuestos nombres que sucederían al ya ex Presidente venezolano, en un claro ejemplo de supremacía colonial. 

De hecho, Trump se atrevió a ningunear a la opositora de extrema derecha, golpista y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, que se estaba autoproclamando ya como principal mandataria, pero Trump dijo que “no tiene el apoyo ni el respeto del país”, ya que la oposición venezolana es minoría en la nación y la figura de María Corina en vez de convertirse en la supuesta “transcisión” a una mejor democracia, tal vez generaría un efecto contrario.

Por esa razón, la nación imperialista se conformó con la orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de convertir a la vicepresidenta Delcy Rodríguez en la primera Presidenta de Venezuela, aunque EEUU ya advirtió que desean que la nueva mandataria permita acceso total al petróleo y sectores claves del país, sin olvidar una incuestionable sumisión a las órdenes provenientes desde Washington. 

Nadie puede imaginar qué ocurrirá a partir de los próximos días, semanas o meses, también el futuro de Nicolás Maduro es bastante incierto, sin embargo, lo único concreto es que Estados Unidos demostró ser una completa amenaza en nuestra región si no nos alineamos bajo su conveniente política exterior, que básicamente se entiende como que debemos obedecer sin más, o sino habrá consecuencias, como las que ya acontecieron hace menos de 48 horas.

Somos frágiles ante los norteamericanos. No estamos al nivel más bajo armamentista de la súper potencia de este rincón del mundo. Estamos divididos entre los que apoyaron la violación a suelo venezolano y los que están en contra de esa vulneración, tal cual lo desea el “Tio Sam”.

AUTOR. Sergio Muñoz, periodista, escritor y creador de Elsemaforo.cl.

Lunes, 5 de Enero de 2026.

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